La libertad.

La libertad

La libertad es un acto.

La libertad es un acto o un conjunto de ellos pero nunca una teoría, una filosofía o algo sobre lo que hablar.
La libertad se ejerce cuando la conciencia pesa más que el miedo y cuando el alma mueve cada paso de nuestro ser.La obediencia y el miedo son inseparables ya que se obedece a lo que se teme.
El que desobedece no tiene más dueño que su propia alma.

El delito de desobediencia dado por el demiurgo tarado y sus lacayos es la muestra más clara de la carcel mental en la que millones de personas son dirigidas por el miedo propagado por los media.Un miedo que es la pestilencia de quienes lo difunden y la colonia de quienes lo aceptan.
Por eso un mundo libre solo puede estar conformado por personas libres más allá de sus circunstancias personales.La carcel es mental y los barrotes son el miedo.

Nunca en mi vida los paseos por mi ciudad fueron un ejercicio mas claro de la fuerza que me mueve.

La verdad.

Continue saliendo TODOS los dias durante el encierro plandémico a excepción de algunos dias muy lluviosos.
Entre las 10h de la mañana y las 13h me cogía el pan y un café para llevar y me iba hasta las plazas municipales de mi ciudad, la plaza de Lugo y luego la de San Agustín.Comprobaba que había alimentos y observaba a la gente comprar.

No me volvieron a coger tras el 24 de marzo del 2020.

Los evité (a las autoridades = arcontes ) en la medida de lo posible aunque pasé literalmente al lado un par de veces de forma inevitable pero mi bolsita blanca del pan era mi salvoconducto para no ser preguntado.¿No se os había ocurrido, a que no?.Claro eso no lo contaban en la TV.

Las vistas y sensaciones de mi ciudad durante los meses en que se incrementó el popo por ciudadano viendo la TV a niveles estratosféricos son inolvidables.
Extrañas, vivas, primaverales y sorprendentes caminatas en donde cada comercio en el que entraba y cada plaza que visitaba era una lección maestra sobre la esclavitud humana.

Una esclavitud fruto del miedo y de la libertad no ejercida, fruto de la comodidad y la ignorancia, fruto de los malos maestros y las almas inmaduras para no saber lo que hacer cuando lo más sagrado esta siendo encerrado.

Aceptar el encierro fué la puesta a prueba más contundente y veraz en la que la Vida actuando se revela como una lección para los que sepan aprenderla.

Pasee, pasee y pasee hasta llegar agotado a casa.
Por las mañanas era más fácil pués había más excusas para estar fuera.

La mayoría seguía las noticias.
Yo desconecté completamente.

Lo real estaba ahí afuera esperandoos.
Vi a un hombre llorar salido de su despacho en su negocio de golosinas en el que no se perdía las noticias.¿Que tal como va esto?.Mal muy mal.
Su tienda era mi chocolatina en la Calle Real cerca del Ayuntamiento.

Vi tantas estupideces que no sabía si reir o llorar.
Gente haciendo larguísimas colas a un lado de la calle mientras en la acera de enfrente tenían un supermercado vacío igualmente válido.
Me quedé parado observandolos, uno me vio y cruzó hacia el supermercado de enfrente.

Solía comprar pasteles para recuperarme de la larga caminata y en una tienda hablé con uno que decía que esto era la tercera guerra mundial.Claro, claro.
No había mucho que hacer, me dió mi pastel y seguí mi paseo.

Jamás estuve más solo en mi ciudad, con las avenidas, las plazas, los jardines y las calles todas para mi.Para mi, porque yo las caminaba sin necesidad de permiso de nadie.

Durante esos meses fuí dueño y señor de mis pasos y esa hermosa ciudad de La Coruña nunca fué más mia que en esos dias.